69. CUARTA VIDA
La cueva se llena de un silencio sobrecogedor mientras los lobos se colocan alrededor del cuerpo inerte de Balaur. Sus figuras parecen sombras etéreas en la tenue luz, sus ojos brillantes llenos de determinación y desesperación. Los demás observan con la respiración contenida, sus corazones latiendo con un temor que no se atreven a expresar. Todos saben que un aguijonazo de un escorpión negro del infierno es mortal, una condena de muerte casi segura.
Pero los lobos no se rinden. Sus cuerpos se