Después de una relajante ducha me dirigí al comedor donde los miembros de ambas manadas se mezclaban y socializaban tranquilamente. Recordé la primera cena que tuvimos juntos; la enorme brecha entre las manadas parecía haber disminuido, lo que me alegró.
'Supongo que el tiempo cura después de todo', reflexionó Sombra con satisfacción y no pude evitar estar de acuerdo.
"¡Reina!". Sonaron dos voces detrás de mí. Una sonaba como un chillido muy agudo y la otra la reconocí como mi pequeña princes