A pocos centímetros del suelo pudo ganarla, su silueta se vio como un relámpago a mitad de la noche, en segundo cambio de lugar.
Su corazón corría como un caballo apremiado por su ginete, los fuertes golpes eran similares a la de los cascos pisando el suelo, el sudor en su frente era tan frio cual hielo en invierno.
Ella era igual que una pluma de la ave más exótica descansando en las manos de un escritor, frágil y libiana, hermosa pero muy delgada. Joon no sabia que tanto así podía cambiar e