El príncipe cayó de rodillas, sus manos temblaban y su vista estaba nublada por las lágrimas que amenazaban con deslizarse de sus ojos.
Sa Hi yacía pálida en sus piernas, — aiga*(아이가 ) — balbuceó antes de perder la conciencia.
"Atrapen a las traidoras", vociferó Joon.
Con Cha muerto y su ejército derrotado la guerra parecía haber terminado, pero ese fin apenas daba comienzo a una más tormentosa; la incertidumbre de si viviría.
La joven princesa fue llevada rápidamente a la alcoba del rey para s