Normalmente un dicho suele seguir su secuencia, más en esta ocasión no fue el caso; el después de la tormenta viene la calma, se tornó en: después de una noche de calma se desata la tormenta.
Parecía que la paga de esa noche por dormir en los brazos de su amada Sa Hi era soportar una completa odisea en su lugar.
Se dio la noticia de que el rey comenzaba a agonizar, ya no hablaba y se movía poco; se escuchaba como castigo su respiración, como si cada vez que inhalara raspara su garganta.
Joon no