Agonizando

Normalmente un dicho suele seguir su secuencia, más en esta ocasión no fue el caso; el después de la tormenta viene la calma, se tornó en: después de una noche de calma se desata la tormenta.

Parecía que la paga de esa noche por dormir en los brazos de su amada Sa Hi era soportar una completa odisea en su lugar.

Se dio la noticia de que el rey comenzaba a agonizar, ya no hablaba y se movía poco; se escuchaba como castigo su respiración, como si cada vez que inhalara raspara su garganta.

Joon no se había atrevido a verlo, se le desgarraba el pecho escucharlo trabajar duramente en su respiración desde afuera que creyó suficiente castigo solo escucharle.

El rey se aferraba con todo su ser a el último rayito de vida que le quedaba, no queriendo dejar las cosas inconclusas; la desdichada reina sollozaba sin parar a su lado, negándose a abandonar a su esposo en sus últimos destellos de vida.

El ministro Cha estaba más eufórico que nunca, no veía la hora de sepultar a su rey; no trataba siqu
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