21. Capítulo: "Un CEO de Buen Corazón"
Ella había estado en la cama sin esperar la llegada de Oliver, creía que el millonario estaba ocupadísimo dentro de su oficina, pero la realidad es que había regresado de la farmacia.
—¿Puedo pasar, Pam?
—Oh —se miró, asegurándose de poder estar presentable, no exhibía nada, de manera que no habría ningún problema con dejarlo entrar.
—¿Pam? No me digas que te has quedado dormida, solamente vine a traerte algo.
—No, no estoy dormida. Puedes pasar.
No hizo falta más. Ya estaba ahí. Ella clavó