Cielle mordió su labio inferior conteniendo las emociones que nublaban su juicio, pidiéndole hacer un reclamo a Idan. Pidiéndole contar la verdad del porqué se marchó, pero se contuvo, y para hacerlo sus dientes se ciñeron con tal fuerza a su labio, que terminaron por cortarlo ligeramente y hacer una gota de sangre resbalar por su belfo.
—Si quieres decir algo solo dilo —pronunció Idan levantándose de su silla para mirar de cerca el labio herido del abogado —. Sea lo que sea está atormentándot