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El cuerpo estaba limpio, pero parte de su alma no podía estarlo.
Frente al espejo, noto los chupetones en la clavícula que, de solo recordar, le causaron nauseas.
Aun si restregara fuerte sobre la marca, esta no desaparecía. La piel solo se tornó roja en la zona, dejando caer algunas lágrimas junto a una mirada perdida. El tacto que Oliver habida dejado en la piel, era aborrecido. Solo cuando recordó a su salvador, logro volver a darse una ducha de agua fría para agradecer poseer el sent