Como si se tratase de una respuesta automática mi cuerpo me obligo a reaccionar volteando mi cara hacia el otro lado y limpiándome rápidamente los ojos me repuse de nuevo.
— Si querías verme no tenías por qué llorar, solo tenías que llamarme.
Efectivamente el señor Yin se hizo presente y con él su humor un tanto nefasto que carga consigo.
— Te eh echo varias llamadas y la operadora contesta por ti, no serás tú quien no quería verme, la verdad no te culparía.
El aún permanecía en la entr