Un marido para la princesa. Capítulo 8. Allí renunciaré a todo
Christian Goldman
La emoción en mi pecho era indescriptible, el corazón me latía como si quisiera salirse, la respiración se me aceleró, debí pellizcarme varias veces en las palmas de las manos, clavando mis uñas para comprobar que nada era un sueño, y aún haciendo eso la duda se mantenía en mi interior, porque tenía tanto tiempo de no saber que era la felicidad que me parecía increíble ahora que veía a Lynda, mi esposa.
—Abby, di que no estoy equivocado, ¿Verdad que se trata de mi esposa? —vi