Un marido para la princesa. Capítulo 9. Injustas amenazas
Christian Goldman
Después de exactamente tres horas nos estábamos bajando del avión, mi hermana, mi sobrino y yo, mientras esperábamos el equipaje, el pequeño Cris se sostuvo de nosotros, levantando sus piecitos, cualquiera que no nos conociera, podía pensar que éramos una familia, la cabeza de mi sobrino estaba cubierta con un gorro por lo cual no eran visibles el color de sus cabellos.
—Papi, po favo levántame —me dijo.
Ante sus palabras mi hermana y yo nos miramos sorprendidos, porque con