Un marido para la princesa. Capítulo 23. Planes
Christian Goldman
Cerré los ojos con fuerza, creyendo que solo se trataba de una visión, no tenía razones para pensar que Lynda fuera en mi búsqueda, sobre todo porque la última vez me trató de la peor manera.
—¡Christian! —escuché gritar mi nombre de esa voz inconfundible, la cual había soñado por tanto tiempo y después sentí los delicados brazos rodeando mi cuerpo, abrí los ojos y allí estaba ella, el gran amor de mi vida.
Me parecía un sueño, mi corazón se encogió en mi pecho y rogué al ciel