Un marido para la princesa. Capítulo 11. Estoy alto de mentir
Lynda Skarosky
Esperé pacientemente que el hombre dirigiera su atención a mí, cuando levantó su cabeza, como la noche estaba demasiado oscura, no pude visualizar su rostro, sin embargo, su voz parecía desgarrada como si estuviera sintiendo un profundo dolor.
—¿Ayúdarme? Nadie puede ayudarme… mi castigo, será que tendré que cargar por siempre con el peso de mi conciencia —pronunció con voz quebrada.
—¿Qué es eso tan malo que hizo en su vida, cuyo peso lo atormenta? —interrogué con voz fañosa, po