CAPÍTULO 94: NO ABUSES DE MI BUENA FE.
CAPÍTULO 94: NO ABUSES DE MI BUENA FE.
Enzo entró en la bodega; el lugar estaba impregnado de un leve olor a humedad y encierro. Sus pasos resonaban en el piso de concreto mientras uno de sus hombres de confianza lo seguía de cerca.
—¿Le han dado agua?
—Sí, jefe. Lo hemos mantenido vivo hasta que usted llegara —respondió el hombre, evitando su mirada por un instante antes de continuar—. Aunque la señora...
Hizo una pequeña pausa, como si dudara en cómo formular la frase.
—La señora le dio unos