LEANA.
Las lágrimas me las limpio mientras le cuento todo a Aleksa que se va a preparar un poco de café porque dice que esto no lo puede pasar en seco. Apenas voy en la mitad, donde le explico el vil chantaje perpetuado por Milkan.
Recibo la taza que me ofrece y me entiende, por lo menos ella si me escuchó y ahora tengo a otra persona que me apoya después de todo lo sucedido. Es una alivio tenerla de mi lado porque sinceramente chicas, siento que me hundo ante tantos problemas y no tengo solu