—Necesito alejarme de toda esta
m****a por unos días —asiento —me iré contigo, pero tenemos que hacer una
última cosa.
Aceptó, lo que no pensé es que esa última cosa era llegar a
la casa de Kassandra. Esperamos en la sala y la mujer llega ilusionada, pero al
verme la expresión de su rostro cambia drásticamente.
–Que haces con esa mujer en mi
casa—se enoja la muy descarada.
—Eres una descarada y te vengo
advertir que vuelves hacer una artimaña como la de hoy y juro Kassandra que no voy
a tener