En el estacionamiento de la universidad, que comenzaba a quedar desierto, el lujoso automóvil de Liam se detuvo justo bajo la sombra de un frondoso árbol.
La puerta del conductor se abrió y Liam salió con paso firme. El rostro del hombre lucía radiante. La palidez y el cansancio provocados por la fiebre de aquella mañana habían desaparecido, reemplazados por un aura fresca, segura y llena de energía.
Liam se apoyó tranquilamente junto a la puerta del automóvil. Entre ambas manos sostenía un her