— Señorita Mia, no me molesta llevarla a mi casa, creo que ella podría divertirse mucho con mi hijo Liam, así que si usted no tiene ningún problema podría llevármela. — Espetó Dante sonriéndole de manera tranquilizadora para que ella no se preocupara demasiado.
Mía lo miró sin saber que decir, no se sentía cómoda dejando a su hija ir sola con él porque no lo conocía bien, pese a que sentía que podía confiar en él, ya que incluso había salvado a Lydia una vez y también a sí misma, pero aún ella