39. Señora Van Rome, debe ser castigada
Dolorosa presión en el cuerpo de Scarlett leyendo las palabras de Esad. Una tensión en el punto de su vientre demasiado irreal. Scarlett se apoya en la cama, cierra los ojos, y para su horror, no puede dejar de pensar en Esad y en lo que es capaz de hacer.
Inés se toma de las manos a la espera de algún movimiento de su señora. Recapacitando en lo peligroso que esto puede resultar para Esad Scarlett corre a buscar un lapicero.
En letras mayúsculas tiembla al escribir.
“¡NO PUEDE HACER ESO!”
In