Esmeralda
– Nos vamos a casar – dijo mi hermano, mientras bebíamos café en Central Park – algo pequeño, incluso habíamos pensado en irnos por ahí, casarnos y disfrutar de un viaje para los dos – me hacía ilusión que estuviera tan bien, pero sabía que los médicos habían dicho que tendría una mejora antes de su último momento - ¿Qué piensas hermanita? Desde que llegamos te veo misteriosa.
– Me gusta que seas feliz – tomé su mano y seguimos caminando de esa forma – si te hace feliz casarte, hazlo