Íker Denaro
Salí de la consulta con mi terapeuta; había decidido comenzar un tratamiento hacía algunos días. Me di cuenta de que estaba bebiendo demasiado, y esto estaba afectando mi juicio, mis negocios y, sobre todo, mi vida personal.
Durante la última semana me había sentido más cómodo; incluso había podido sostener una conversación con Milenka. Estaba igual de chillona que siempre, pero al menos había entendido que no seríamos pareja, aunque aseguraba que seguiría intentándolo y que, según e