Esmeralda
Mis amigas me habían contado cómo habían encontrado a Íker frente a nuestro restaurante. Ambas bromeaban sobre su sueño profundo mientras lo observaban desde fuera. Me alegré al escuchar que lo habían invitado a desayunar; al menos está comiendo bien, fue lo primero que pensé. Solté un suspiro al recordar lo que Rubí opinaba sobre todo esto.
—Podrías darle una oportunidad. Deben darse una oportunidad en serio, no como pareja directamente, pero sí como dos personas que se aman —ella con