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Capítulo IV: Preparativos

Iker Denaro

¿Por qué una simple chica no podría quedarse a mi lado? Quité todos esos pensamientos de mi mente y, después de vestirme, bajé para ver cómo estaba la gente. Me di cuenta de que era el último en levantarse, pero el que tenía mejor aspecto.

Luego de desayunar y tener las maletas listas, nos dirigimos al aeropuerto. El avión estaba listo para partir, y después de un par de horas, llegamos a Las Vegas. Contrario al frío viento de Nueva York, aquí hacía un agradable despejado, aunque el viento era frío.

En dos vehículos llegamos a nuestra villa, donde cada uno se dirigió a su habitación a descansar. Esta noche sería la subasta, así que quería arreglar algunas cosas. Hice reservaciones en algunos lugares, como un buen restaurante. También fui a una boutique y busqué un vestido hermoso que estuviera a la altura de la velada que le daría a mi futura esposa. Además, busqué un juez que me ayudara con mi plan. Estaba mal, lo sabía, pero solo era para emergencias, y todo dependía de lo que sucediera esta noche.

Una vez que creí que tenía todo cubierto, me fui a la cama. Era media tarde, pero quería dormir un par de horas, y eso sería suficiente. La alarma sonó una hora antes del evento, así que me di un rápido baño y me vestí de etiqueta. Cuando salí, todos estaban listos. Un chofer nos llevó hasta el famoso Caesars Palace, donde nos recibió un gigante moreno llamado Vodka, que nos pidió nuestras invitaciones antes de permitirnos entrar.

— Señores – dice llamando nuestra atención – mi nombre es Vodka, me permiten sus invitaciones, por favor – entregamos cada uno nuestra invitación y él nos dio cuatro tarjetas con algunas descripciones.

— Disculpe – me acerque a él, quien me miraba súbitamente – solo con descripciones, no podemos ver fotografías – negó con la cabeza.

— No, señor, no está permitido, aquí se guarda su intimidad como la de nuestras joyas – su respuesta fue cerrada, pero luego se me quedó viendo – le aseguro que son preciosas, sobre todo estas, no me doy la libertad de admitirlo, pero las chicas esta vez son únicas, fíjese en lo que más busca, en la cualidad que más le interesé y puje por ella, no se arrepentirá – asentí.

— Gracias – él hizo un asentimiento con la cabeza y unas cortinas fueron abiertas, dos chicas vestidas de traje, pero sin corbata nos guiaron a un salón.

Me quedé leyendo los folletos nuevamente, no quería elegir mal, pero en ese momento una campanilla sonó, una mujer muy elegante nos daba la bienvenida y decía que las chicas con bandejas recogerían nuestras tarjetas con la decisión, me acerque a ella, quien reconoció a mi primo a mi lado y lo saludo.

— Señores, bienvenidos – todos la saludamos.

—Madame Gema, un gusto – dijo Franko, besando el dorso de la mano de la elegante mujer – él no sabe cómo decidir, es más visual – ella asintió y sacó su Tablet y me lo paso, me guiño el ojo mientras lo veía, se lo devolví de inmediato – Gracias Gema, como siempre un gusto verla – ella asintió y luego de eso se retiró.

Había decidido, no fue difícil, había visto algo que hipnotizaron a mis ojos y esperaba que ella sintiera algo así conmigo, escuche otra vez una campanilla y en una pantalla apareció una joya verde, que explotaba en humo del mismo color e invitaba a los diez primeros hombres a entrar a los salones individuales.

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