Aleska Castillo Lumbardi.
─ Ya hoy te ves mucho mejor ─ pronunció la voz de Samuel.
─ Hoy me siento mejor ─ musité sintiendo unos suaves labios sobre mi frente y estaba segura que eran los de Samuel.
─ Me voy atender otro paciente ─ se escuchó la voz femenina.
─ Gracias por tú ayuda ─ le agradecí a la desconocida.
─ No fué nada, ahora más tarde vuelvo a pasar ─ mencionó la misma voz con amabilidad.
─ Te traje más ropa y compré emparedados y jugos ─ escuché la voz de Samuel, seguramente inform