CAPITULO 27 ALMAS NEGRAS.
Laissa Simons.
Ingreso al auto y arranco, cuando ya me alejo lo suficiente golpeo el volante con fuerza. Voy a toda velocidad, tratando de despejarme de la furia que tengo contenida. Esa estúpida, se salvó a pesar de que le dió un infarto, golpeo con mas fuerza el volante, respiro profundo, una, dos veces, tres veces y presiono nuevamente el acelerador, pensando también en mi madre.
─ Está ciega de por vida, quizas no recupere el equilibrio nunca más y todavía aún después de operada, corre