CAPITULO 10 DALE UN FUERTE MOTIVO. Sebastián Ghill.
─ ¿Estás cansada? ─ Le pregunto a Aleska, observando su rostro, ella mueve su cabeza buscando mi voz, ha recuperado un poco más la visión y también puede escuchar mucho mejor.
─ ¿Laissa ya se fue? ─ Pregunta evitando responder mi pregunta y camino los pasos que nos separan, acomodándome a su lado en el gran sofá que decora su habitación, que parece más la de una clínica con quirófano incluído que una de las habitaciones de la mansión Lumbardi.
─ Sí, fue a visitar a sus padres y tú, no tienes