Soy un caos por el cual te mueres.
Llora como una pequeña niña, todo lo que había retenido estalló abriendo paso a la tristeza. Sus lágrimas se derraman sobre el pecho de su esposo, quien tragó grueso al sentir cómo ella tiembla bajo su abrazo protector.
—Descuida… —Maximus le susurra.
—Yo, lo lamento. Lo único que quiero que entiendas, aunque sé que son casos diferentes, es que uno carga con la herida, porque sí… yo deseaba estar con mi madre, que ella me viera crecer y que cumpliera mis sueños. Pero solo se marchó y no entiend