ACACIA LUNA.
—No —le digo riendo mientras él solo sigue haciendome cosquillas en mi cuello con su boca—. Basta.
Nico deja mi cuello en paz y me observa con una sonrisa.
—Me encanta hacerte reir —me dice mientras sube y baja sus manos acariciando mi espalda—. Te amo.
—Yo también te amo.
Nos besamos brevemente hasta que escuchamos como el celular de Nico empieza a sonar.
—Deberias de contestar —le digo mientrás el besa mi cuello.
—No es tan importante como estar contigo.
Le estoy por decir algo,