~Marian~
—Levántate, arréglate un poco y sales, abajo está esperándote Stefan, quiere hablar contigo.
Mi padre entra a mi habitación sin tocar, odio que tenga esa mala costumbre.
—No quiero verlo.
—Cariño, aquí no se trata de querer, es tu deber que atiendas a tu futuro esposo. Él tuvo una gran equivocación que ya no va a volver a suceder, de eso puedes estar muy segura.
Se sienta al lado mío soltando mi cabello de la coleta y empieza a peinar mi cabello.
—A los hombres se le perdona todo, hija