27. ¿A QUÉ HAS VENIDO?
Capítulo veintisiete: ¿A qué has venido?
Teresa no perdió el sentido por completo. Antes de que la depositara sin esfuerzo sobre el sofá, el oxígeno volvió a circular por su cerebro. ¡Y pensar que se había creído preparada para soportar el impacto del encuentro con Angelo en esas condiciones! Resultaba claro que había subestimado el poder de su presencia o tal vez su propia fragilidad.
—Toma, bébete esto y te sentirás mejor —le entregó una copa con licor.
—¿Metaxa? ¿Para mí? ¡El día de Santo Do