Alex se siente aburrido mientras escucha las conversaciones aleatorias de sus amigos. Su mente divaga, recordando la noche anterior, y no puede evitar pensar que preferiría estar en compañía de ella.
– Alex. – Llama Sophia. – Alex, ¿estás bien? – Pregunta de nuevo.
– ¿Qué? – Pregunta, volviendo en sí. – ¿Qué quieres, Sophia?
– Vamos a hablar sobre nuestro asunto.
– Claro, ¿ya fijaste la fecha para la prueba de ADN?
– En realidad, Alex, sería más apropiado que hablemos en privado.
– ¿Por qué? Si