En junio, bajo el calor de los rayos de sol que anuncian la llegada del verano, Rebecca y Alex viven plenamente, celebrando el amor que han cultivado a lo largo de los años. La normalidad se insinúa en sus vidas, alejando gradualmente los vestigios de las adversidades que, en tiempos pasados, los envolvieron. Después de una semana intensa de trabajo y la rutina agitada con los hijos, se reúnen con amigos para un almuerzo relajado.
– ¡Esta vida de ser madre no es nada fácil! – Se queja Luiza, en