En Boston, Alex está profundamente concentrado en la revisión de algunos contratos cuando la puerta de la oficina se abre de golpe. Sus ojos se levantan para encontrarse con Ryan, quien cierra la puerta decididamente y se sienta frente a Alex.
– No es contigo con quien quiero hablar. – Afirma Alex, manteniendo su mirada inquebrantable.
– Pero yo quiero hablar contigo, así que te quedarás tranquilo y me escucharás. – Advierte Ryan, provocando una risa sarcástica de Alex.
– Tu estupidez me divier