Ada está perpleja, saber que su madre murió de esa manera le causa escalofríos, el dolor que siente en este momento la lleva años atrás al verla en el cajón color blanco sin vida, de todo lo que ella suplicaba porque su madre abriera los ojos o que le regalara aquella sonrisa que le causaba felicidad.
Mira a Sonia con tanto odio, que le fue imposible detener las lágrimas. —¿Estás llorando? — se burla Sonia —eres una débil y aunque me quedé en prisión, me quedo con la satisfacción de haber de