Mundo ficciónIniciar sesiónCuando entro a su oficina estaba la mujer que últimamente solo le traía dolores de cabeza, estaba admirando el cuadro que aún mantenía de LENA sobre el escritorio de roble macizo en medio de su despacho.
—Buenas tardes, Doña Carlota — Saludándola como era su costumbre con una inclinación ligera del rostro.
—Para mí no son buenas, estoy muy decepcionada de ti Dom&ea







