POBRE PEQUEÑO, SEGURO QUE ES LA BRUJA ESA QUE LE METE IDEAS EN SU CABEZITA ¡BRUJA!
—Quiero que Alessandro lo sepa —Mientras acariciaba su espalda desnuda provocando un leve cosquilleo en el cuerpo de la mujer que amaba.
—Aún es muy pronto, esperemos un tiempo prudente tendremos que tener mucha paciencia — Mientras levantaba su mentón sobre el torso descubierto de su hombre, porque para Rosse él era suyo, luego de esa romántica manera de pedirle ser su novia, y tener un picnic en la playa que te