—Es hermosa mi amor — Mientras Doménico sostenía a su pequeña Catalina Barbieri Castillo
—Claro si se parece a mí adorado y guapo esposa, dámela que ya debe tener hambre — El orgullo padre se la entregó a lo que la pequeña de manera instintiva busco hasta encontrar el pecho de su madre, era tan parecida a Doménico, su cabello, sus ojos, era tan hermosa la nueva alegría de ese lugar que abarrotaba de risas y bulla.
—Mami bonita y mi hermanita bonita, leche fuchi, yo soy niño gande y ya no tomo