—¡Papá, mi mami, papá, no dejes que se llevan a mi mamá! — El pequeño Fernando trataba de soltarse del agarre de su padre, intentaba salvar a su madre, no quería que nada le pasara, no quería perderla, su mente iba a ese momento en que los subieron al auto y apuntaron en su cabeza, recordando como ella le decía salta cariño, salta.
Doménico, sentía la rabia, sentía que la podía perder nuevamente, el llanto desesperado de Fernando gritando por su madre, lo que iba a ser la mejor de las recepcion