CAPÍTULO 10
Steven salió de la casa como si el mismo diablo lo estuviera persiguiendo. Se quedó en el pórtico de la casa de sus padres mirando la nada, de aquellos que le dieron la vida, mirando hacia la calle, que ya había oscurecido y tan solo se podía percibir la soledad.
Igual que la soledad que había en su corazón.
La soledad que le había estado abrazando desde que tenía 10 años y le arrancaron de su hogar.
Tan solo 10 años. Era un niño. Un niño que lo único que necesitaba y requería era