—Eso no puede ser cierto...
—Tengo dos meses de embarazo, cuándo quieras puedes hacer una prueba de paternidad. — la seguridad con la que hablaba hizo temblar a Andrew, no podía ser verdad, él ni siquiera recordaba haber tenido sexo ella.
—¿Qué quieres? ¿Millones? ¿Una casa? — la mirada de Alba no le gustó.
—No quiero nada eso, quiero casarme contigo.
—Jamás haría algo así, nunca. — Alba se levantó muy tranquila de su asiento.
—Bien, no hay problema. — Andrew la miró confundido.
—¿En ser