Minutos más tarde, Alana entró al salón en el que su esposo la estaba esperando.
-Ya estoy lista- dijo con una sonrisa.
Adriano la miró de arriba abajo - Tan mojigata como siempre- pensó.
Llevaba una ropa seria y recatada, aunque eso era lo que quería de ella ¿No? Sí, la verdad se caso con ella por eso. No deseaba otra Paula en su vida. Ella seria incapaz de usar sus encantos con él para seducirlo y sobre todo de ponerle los cachos con otros hombres. Pero hay ocasiones en que desearía