Mundo de ficçãoIniciar sessãoVoy camino al hospital, he prometido a Orestes que lo ayudaría mientras Ramona vuelve. Hernández conduce y el silencio me aburre, así que me animo a preguntar.
—¿No te aburre hacer esto?— me mira por el retrovisor
—¿A qué se refiere Vanessa?
—Conducir, cuidar, perseguir— le digo entre risas y él comparte mi simpatía
—No, no me aburre, es mi naturaleza— lo miro confundi







