Como asistente personal / escolta de seguridad de Nohemi, Barb se encargó de recoger a las tres doctoras para ir al bar.
El sitio escogido era tranquilo, un lugar más apropiado para conversar mientras se compartían unas alitas de pollo rostizadas y un tarro de cerveza espumosa. No estaba abarrotado de gente, en la pared del fondo se levantaba una tarima con una pantalla que invitaba a los más osados a cantar karaoke.
Ellas se adueñaron de una mesa en el centro del lugar, justo de cuatro puestos