La frustracion me invade cada particula del cuerpo y lo unico que quiero es matar al hombre que tengo al frente. No puedo ser que el destino juegue asi con nosotros. No la puedo perder y tengo tantas dudas y miedos porque estoy seguro que mi hermano hara lo que le dije al alfa de estas tierras.
—No me mientas, desgraciado —le digo, mi mano cerrada alrededor de su cuello. —¿Dónde está Ocaso?
El alfa jadea, su rostro pálido.
—Morax, te lo aseguro —me dice. —Yo la tenía aquí prisionera. Tenemos qu