Entro al castillo con un sentimiento de desesperación y decepción. Acabo de perder la pista de mi hermano, Morax, después de perseguirlo durante horas. Me siento frustrado y enojado conmigo mismo por no haber podido atraparlo.
Morax conoce bien el terreno, incluso mejor que yo. Ha pasado años estudiando cada rincón, cada sendero y cada escondite. Me doy cuenta de que he subestimado su habilidad para escapar.
Me dirijo hacia el salón del trono, donde nuestro padre, el rey, me espera. Me siento c