Las empleadas y yo comenzamos a arreglar el sitio ceremonial. Primero, colocamos un gran altar en el centro de la habitación, cubierto con un paño blanco de seda. Luego, encendemos las velas, que están dispuestas en forma de círculo alrededor del altar. El fuego de las velas crea un resplandor suave y cálido en la habitación, y el aroma del cera de abeja llena el aire.
A continuación, preparamos el incienso. Las empleadas traen un gran incensario de bronce, que colocamos en un rincón de la habi