Permanecieron allí, en silencio, pero conectados por el contacto físico. Tras unos instantes, él le apretó el hombro a su madre. —¿Puedo hablar contigo de esto, mamá? —preguntó Scott—. Me refiero a… hablar afuera.
Ella asintió y lo siguió fuera de la sala de espera, donde tendrían más privacidad.
—¿Qué pasó? —preguntó él. Se dio cuenta de que su tono de voz era duro, así que intentó suavizarlo tomándole la mano. Lo último que quería era disgustar a su madre.
—Desde que anunciaron el compromiso