—¿Ya estás más calmada? ¿Lo estás? —asentí con mis ojos aun llenos de lágrimas, en lo que este acaricio mi rostro mientras mis ojos aún brotaban una que otra lágrima, pues no era tan fácil para mí todo esto—estoy bien, mírame no es nada grave…—un pequeño ruido de garganta externo nos logró sacar de nuestros pensamientos, en lo que observe el hombre a mi lado y por primera vez note o por lo menos recordé que había alguien más en la habitación.
—No es verdad, debes cuidarte, nada de trabajo y deb