—¡Ay por favor… no me vengas con esa estupidez!— digo comenzando a golpearlo por todos lados tan fuerte como puedo —¡Sal de mi habitación! ¡Vete, vete, vete!— Ordeno cubriéndome con la sábana avergonzada.
—¡Muy bien… cómo quieras!— Espeta bruscamente y se marcha furioso.
(***)
A la mañana siguiente Allison y yo nos encontramos desayunando plácidamente en la enorme cocina de diseño italiano, luego de que eché a David de mi habitación no logré volver a dormir, me sentía muy avergonzada y ofendida