Durante todo el día David estuvo sumido en sus pensamientos, cada vez que lo miraba él estaba con la mirada perdida, consumido por el infierno de sus pensamientos. Me pone triste verlo de esta forma, nunca antes lo había visto tan deprimido.
A la hora de cenar, a pesar de haberle preparado su comida favorita, literalmente tuve que obligarlo a comer y ni siquiera mostró interés cuando le ofrecí comer un poco de mi pastel de cumpleaños que sobró de la noche anterior. Luego me pidió que fuéramos a